AGALÍASIS (αγαλλίασις)

Por: Alberto Meouchi

Significa “alegría” en griego. Es utilizada en la Sagrada Escritura para expresar una profunda alegría (exultar de alegría), por ejemplo, cuando se refiere a la alegría de Zacarías por el nacimiento de Juan el Bautista: “será para ti gozo y alegría (αγαλλίασις)” (Lc 1, 14).
El verbo arameo es ܪܘܰܙ (rwaz) que literalmente se podría traducir como “alegrarse en demasía”, “prosperar mucho” o “florecer con hermosura”.

La espiritualidad maronita lo refiere a una alegría escatológica anticipada. Es decir, un gozo ya vivido de algo que vendrá. Es un gozo, a modo de prenda, que garantiza la felicidad eterna.
La Agalíasis (αγαλλίασις) se vive particularmente como una intensa y vivaz esperanza en la Segunda Venida de Cristo cada vez que se celebra la sagrada Eucaristía, tal como lo hacían los primeros cristianos: “partían el pan en las casas y comían juntos con alegría (αγαλλιάσει /ܪܳܘܙܺܝܢ) y sencillez de corazón” (Hch 2, 46).

Así lo enfatiza la liturgia maronita cuando durante la celebración de la Eucaristía los fieles permanecen siempre de pie para manifestar esta alegría plena (αγαλλιάσει /ܪܳܘܙܺܝܢ) en Cristo Jesús: “«sea bendito Aquél que ha elevado el gran día del domingo por encima de todos los días. Los cielos y la tierra, los ángeles y los hombres se entregan a la alegría». Estas exclamaciones de la liturgia maronita representan bien las intensas aclamaciones de alegría que desde siempre, en la liturgia occidental y en la oriental, han caracterizado el domingo. Además, desde el punto de vista histórico, antes aún que día de descanso —más allá de lo no previsto entonces por el calendario civil— los cristianos vivieron el día semanal del Señor resucitado sobre todo como día de alegría. «El primer día de la semana, estén todos alegres», se lee en la Didascalia de los Apóstoles. Esto era muy destacado en la práctica litúrgica, mediante la selección de gestos apropiados. San Agustín, haciéndose intérprete de la extendida conciencia eclesial, pone de relieve el carácter de alegría de la Pascua semanal: «Se dejan de lado los ayunos y se ora estando de pie como signo de la resurrección; por esto además en todos los domingos se canta el aleluya»” (Juan Pablo II, 1998).

Bibliografía:

JUAN PABLO II, Carta Apostólica sobre la Santificación del Domingo «Dies Domini», Ciudad del Vaticano: Editrice Vaticana, 1998. La cita está tomada del n. 55 y en ella se cita: Proclamación diaconal en honor del día del Señor: véase el texto siriaco en el Misal según el rito de la Iglesia de Antioquía de los Maronitas (ed. en siriaco y árabe), Jounieh (Líbano) 1959, 38. / V, 20, 11: ed. F.X. Funk 1905, 298; cf. Didaché 14, 1: ed. F.X. Funk, 1901, 32; Tertuliano, Apologeticum 16, 11: CCL 1, 116. Véase en concreto Epístola de Bernabé, 15, 9: SC 172, 188-189: " He ahí por qué celebramos como una fiesta gozosa el octavo día en el que Jesús resucitó de entre los muertos y, después de haber aparecido, subió al cielo “. / Tertulianos, por ejemplo, nos informa que en los domingos estaba prohibido arrodillarse, ya que esta postura, al ser considerada sobre todo como gesto penitencial, parecía poco oportuna en el día de la alegría: cf. De corona 3,4: CCL 2, 1043.m/ Ep. 55, 28: CSEL 342, 202.

Ver voces:

ARRODILLARSE, NO.; QURBONO (ܩܽܘܪܒܳܢ).

Cómo Citar:

MEOUCHI, Alberto. Diccionario Enciclopedico Maronita. Chihuahua, Mexico: iCharbel.editorial (2019). Sitio web: https://www.maronitas.org