BEIT MARON (ܒܶܝܬ ܡܳܪܘܢ)

Por: Alberto Meouchi

Beit Marón (ܒܶܝܬ ܡܳܪܘܢ, también transliterado como Beyt Maron o Beth Maron o Bet Maron) es el nombre con el que se hace alusión, en sentido general, a los Maronitas. La expresión significa casa o familia de san Marón (ܒܶܝܬ, beit, “casa, familia” / ܡܳܪܘܢ, morun, “marón”).

En sentido particular es el monasterio en el que estuvo enterrado san Marón, y desde donde surgió, a consecuencia de las controversias cristológicas que sacudieron a la cristiandad oriental entre el concilio de Éfeso (431) y el concilio de Calcedonia (689), una pléyade de santos que defendieron, hasta el martirio, la fe católica. El Monasterio de san Marón o Monasterio Maronita de Beit Marón (ܒܶܝܬ ܡܳܪܘܢ) es la fuente de donde manó el agua pura y doctrinal que defendió al concilio de Calcedonia. Este Monasterio de san Marón no se ha de confundir con el Monasterio de san Marón (o Gruta de los Monjes o Deir Mar Marón) que fue residencia de algunos monjes maronitas en las cuevas excavadas cercanas al naciente del rio Orontes en el norte del Líbano (en Baalbek-Hermel), donde temporalmente se refugiaron de las persecuciones de las que fueron víctimas.

La gestación de Beit Marón (ܒܶܝܬ ܡܳܪܘܢ), según las conclusiones a las que llegó el patriarca y "padre de la historia maronita” Esteban Douaihi († 1704), luego de cinco años de estudio que dedicó al tema, fue en el Monte Ol-Yamos (también llamado Monte Nabo o Monte Yambo) en la región de Ciro (región llamada también Qorush o Cirrus), concretamente en la aldea de Kfar-Nabo (o Kefar Yambo), lugar donde existía un templo pagano dedicado al dios asirio Nebo, y que san Marón convirtió en una templo cristiano para rezar y enseñar la fe. Después de la muerte de san Máron († ca. 410) sus devotos se disputaron su cuerpo como una preciosa reliquia, y se construyó una iglesia en la metrópoli de aquella región, que era la cuidad de Brad (también conocida como Kapro Barad). Ese templo, donde reposaron los restos mortales de san Marón fue un templo de 42 metros de largo por 22 de ancho (Dau, 1890), descrito por san Teodoreto de Ciro († ca. 458 [o 466]) como una “iglesia majestuosa”.

Si el Monte Nabo de la aldea Kfar-Nabo y la ciudad de Brad fueron el lugar de su gestación, la cuna de Beit Marón (ܒܶܝܬ ܡܳܪܘܢ) fue la provincia de Apamea (o Apamena, cuya ciudad principal era la ciudad del mismo nombre, Apamea [أفاميا/قلعة المضيق]). En esta provincia de Apamea, y más en concreto en la región de Maro (معرة, ma’rat), al este de la ciudad de Ma’rat-al-Nu’mana (معرة النعمان), fue donde san Marón comenzó su vida ascética antes de marcharse al Monte Nabo, y fue el lugar elegido para construir, según el historiador Al-Mas’udi († 956), el monasterio de san Marón (ca. 452), al este de Chizar (شيزر, chaizar), ciudad también conocida como Larissa o la Cesárea de Siria, entre Hama y Apamea; y así apareció el nombre de Monasterio de Beit Marón. Apamea es hoy en día una interesante zona arqueológica de la actual ciudad Qal’at al-Madiq (قلعة المضيق), al noroeste (ܒܶܝܬ ܡܳܪܘܢ) de Siria, en el llamado Deir-esh-Sharqui (دير شرقي, en español “monasterio oriental”), a unos 50 kilómetros del río Orontes (también llamado río Asi, en árabe: نهر العاصي nahr al-‘assi; en español: “el río rebelde”). Este Monasterio de Beit Marón lo mandó construir, cerca del año 452, el emperador Flavio Marciano († 457) con el fin de sostener el dogma católico expuesto en el concilio de Calcedonia (451).

El padre Paul Naaman (2009) afirma que “el único documento que menciona una fecha específica para la fundación del Monasterio de Beit Marón es el del historiador árabe Abu L-Fida († 1331), quien, en su Historia Universal escribió que durante «el segundo año de su reinado, el emperador Marciano (451–57) construyó el Monasterio de Marón en Homs» (Abrégé de L’histoire du Genre Humain, vol. 1, Beirut: Dar al-Kitab Allubnani, 1960, pág. 81). Por su parte, Arthur Võõbus en su Historia del Ascetismo en el Oriente Sirio se refiere a este testimonio tardío sin dar ninguna opinión sobre su valor histórico: «la única fuente, que afirma saber más, es Abu L-Fida. Según su información, el emperador Marciano construyó el Monasterio de Marón en el segundo año de su reinado (i.e. 452). Pero no se sabe nada sobre el valor de su información» (History of Asceticism in the Syrian Orient, pág. 252)”.

El Monasterio de san Marón (Beit Marón, ܒܶܝܬ ܡܳܪܘܢ) desempeñó un gran papel en la Siria cristiana de la antigüedad tardía. Entre los siglos VI y VII, fue el hogar, como ya mencionamos, de la iglesia oficial defensora de la doctrina calcedonia, opuesta a los monofisitas. En el año 517, hubo un sangriento enfrentamiento entre los monjes maronitas y los monofisitas cerca de la citada ciudad de Chizar (شيزر,), durante el cual murieron trescientos cincuenta de los monjes maronitas (celebrados como mártires en la liturgia maronita el 31 de julio). Este episodio es informado por dos documentos: una carta dirigida al papa Hormisdas († 523), y otra a los obispos de la Siria Segunda (ca. 518), reproducida en el primer canon del II concilio de Constantinopla (año 553); esto dos textos fueron escritos por un tal Alejandro, abad del monasterio de san Marón, cuya firma aparece como la primera de entre los firmantes. En el concilio celebrado en Constantinopla en el año 536, bajo el patriarcado de san Menas († 552), quien condenó el monofisismo, el Monasterio de san Marón estuvo representado por un monje de nombre Pablo, cuya firma también es la primera de entre los monjes firmantes de Siria. El emperador Justiniano († 565) hizo reconstruir el monasterio, según Procopio de Cesarea († ca. 560) en De Ædificiis, V, 9, y fue entonces el asentamiento monástico más importante de Siria, siendo su abad el “exarca” de todos los monasterios de la provincia.

Existen dos testimonios más, posteriores, de las controversias dirigidas por los monjes de Beit Marón (ܒܶܝܬ ܡܳܪܘܢ) contra los monofisitas: por un lado, un intercambio de dos cartas –entre las dos partes en conflicto– que tuvo lugar en el año 591, en la época del patriarca jacobita Pedro de Callinice († 591), cartas conservadas en un manuscrito siríaco en el Museo Británico (Add., 12 155, ms. 163); y por otro lado, una disputa que tuvo lugar en Damasco en el año 659 ante la presencia del califa Moawiah dirigidas por el patriarca jacobita Teodoro († 667) y el obispo Sabocht de Qenneshrin († ca. 666), contra los monjes maronitas, y recogida por un cronista maronita del siglo VII (François Nau, Opuscules Maronites, I pars, f. 36 et II pars, f. 6, citado por Dip), crónica también conservada en un manuscrito en el Museo Británico (Add. 17 216, ms. 2-14).

Según la Crónica Universal del patriarca jacobita Miguel el Sirio († 1199), que reproduce la del patriarca jacobita de Antioquía Dionisio I de Telmahoroyo († 845) [i.e. Dionisio Tel-Maḥré], los monjes de Beit Marón (ܒܶܝܬ ܡܳܪܘܢ) rompieron con la iglesia bizantina en el año 727, cuando los prisioneros bizantinos de los musulmanes introdujeron en Siria la doctrina de las dos voluntades de Cristo: los monjes maronitas interpretaron la idea de las dos voluntades de Cristo como nestorianismo y la rechazaron. Por ello, en el año 745, el patriarca maximita Teofilacto Bar Qanbara († 751) dirigió un feroz ataque contra el monasterio de San Marón (cf. Tel-Maḥré en Crónica Universal de Miguel el Sirio [Livre IV págs. 457-467]).

La vocación de este monasterio fue la de ser un baluarte para la Iglesia católica en el oriente y una voz evangélica para la recta doctrina. Se sabe que entre los siglos V y X defendió, implementó y difundió el dogma del concilio de Calcedonia (año 451) y del Tomus ad Flavianum (año 451) del papa san León Magno en el territorio de los jacobitas durante el apogeo de las herejías monofisitas (una naturaleza) y monotelita (una voluntad) de la época. El citado historiador estonio Arthur Võõbus († 1988) escribió que Beit Marón (ܒܶܝܬ ܡܳܪܘܢ) fue “la fortaleza más sólida de la doctrina católica tal y como se definió en el concilio de Calcedonia”. Durante estos cinco siglos (V-X) sufrió persecución, saqueo, maltrato y martirio, hasta que, en el s. X, fue devastado por los árabes (año 939). Sin embargo, su espíritu, fortaleza y fidelidad a la fe católica, y su amor a la Eucaristía, a la Madre de Dios y al papa, sobrevivieron en las montañas del Líbano, espacio que se convirtió en su hogar y en su refugio.

Bibliografía:

CHABOT, Jean-Baptiste, Chronique de Denys de Tell-Mahré, quatrième partie, Paris: Librairie Émile Bouillon Éditeur, 1895 (recuperado de: français et syriac https://archive.org/details/chroniquededeny00chabgoog/page/n9); CHABOT, Jean-Baptiste, Chronique de Michel le Syrien, Patriarche Jacobite D’Antioche (1166-1999); éditée pour la première fois et traduite en français, II y IV (texte syriaque), Paris: Ernest Leroux Éditeur, 1901, 411-413 (recuperado de: tomo II https://archive.org/stream/MichelLeSyrien2/michael_the_syrian2#page/n3/mode/2up, y tomo IV-text syriaque https://archive.org/stream/ChroniqueDeMichelLeSyrienTome4#page/n1/mode/2up; DAU, Butros, History of the Maronites, Lebanon: Comitte of Liban Terre Sainte, 1984 (traducción, con añadidos, del original en árabe publicado en Beirut en 1890); NAAMAN, Paul, The Maronites. The Origins of an Antiochene Church. A Historical and Geographical Study of the Fifth to Seventh Centuries, Kentucky: Cistercian Publications, 2009; TAYAH AKEL, Wadih Boutros, Los Maronitas, raíces e identidad, México: Editorial Diana, 1999; TEODORET OF CYRRHUS, A History of the Monks of Syria, Kalamozoo, MI: Cistercian Publications, 1985; TEODORETO de Ciro, Historia de los Monjes de Siria, introducción, traducción y notas de Ramón Teja, Madrid: editorial Trotta, 2008; VÕÕBUS, Arthur, History of Asceticism in the Syrian Orient, t. II, Early Monasticism in Mesopotamia and Syria, C.S.C.O., CXCVII, subs., t. XVII, Louvain, 1960.

Ver voces:

GRUTA DE LOS MONJES; HISTORIA DE LA IGLESIA MARONITA; MONOFISISMO; MARÓN, SAN; MONOTELISMO; ORÍGENES DE LA IGLESIA MARONITA.

Cómo Citar:

MEOUCHI, Alberto. Diccionario Enciclopedico Maronita. Chihuahua, Mexico: iCharbel.editorial (2019). Sitio web: https://www.maronitas.org