CRISMACION, MISTERIO DE LA.

Por: Alberto Meouchi

Es el nombre que se le da al Sacramento de la Confirmación, y forma parte de los sacramentos de la iniciación cristiana (cf. Catecismo de lglesia Católica, II part., cap. I).

En la tradición maronita se administra junto con el sacramento del bautismo (de niños y adultos), por lo que se administra antes de la primera comunión. En la liturgia maronita, la unción postbautismal es el sacramento de la Crismación (cf. Catecismo de Iglesia Católica, no. 1242): “en los primeros siglos la confirmación constituye generalmente una única celebración con el bautismo, y forma con éste, según la expresión de san Cipriano (cf. Epistula 73, 21), un “sacramento doble” (Catecismo de Iglesia Católica, no. 1290).

Si por alguna razón se administra fuera del sacramento del bautismo (vgr. si lo solicita un fiel de rito latino que está bautizado y no confirmado, incluso si ya hizo su primera comunión), el sacerdote lo puede administrar por separado, siguiendo el rito establecido para ello.

El ministro es siempre el sacerdote –obispo y presbítero–, nunca el diácono. En la Iglesia Maronita todos los presbíteros son ministros ordinarios para administra el Misterio de la Crismación, mas el obispo, además de ministro ordinario, es el ministro originario del sacramento.

El verbo en arameo utilizado para la acción de esta unción es el de ܚܬܰܡ (ḥtam), que se traduce al español como “signar” o “sellar”. Entonces, en la Crismación, se sella con aceite (μύρων, myron: crisma) al bautizado.

En efecto, la materia del sacramento es el μύρων (myron, crisma) bendecido ordinariamente por el patriarca. El catecismo explica que “en las Iglesias de Oriente, esta consagración está reservada al patriarca: «La liturgia de Antioquía expresa así la epíclesis de la consagración del santo crisma (myron): [Padre (...) envía tu Espíritu Santo] sobre nosotros y sobre este aceite que está delante de nosotros y conságralo, de modo que sea para todos los que sean ungidos y marcados con él, myron santo, myron sacerdotal, myron real, unción de alegría, vestidura de la luz, manto de salvación, don espiritual, santificación de las almas y de los cuerpos, dicha imperecedera, sello indeleble, escudo de la fe y casco terrible contra todas las obras del Adversario» (Pontificale iuxta ritum Ecclesiae Syrorum Occidentalium id est Antiochiae, Pars I, Versión latina)” (Catecismo de Iglesia Católica, no. 1297). Sin embargo, por razones pastorales lo consagrar los obispos para sus eparquías, particularmente cuando se encuentran fuera del territorio patriarcal.

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Cómo Citar:

MEOUCHI, Alberto. Diccionario Enciclopedico Maronita. Chihuahua, Mexico: iCharbel.editorial (2019). Sitio web: https://www.maronitas.org


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