MISTERIOS, SANTOS.

Por: Alberto Meouchi

Los Santos Misterios es el término para referirse a los Sacramentos.

En la Iglesia Maronita el Misterio (rozo, ܐ̱ܪܳܙܳܐ | pl. roze ܐ̱ܪ̈ܳܙܶܐ, en arameo) implica todo lo relacionado con lo santo (qadishutho ܩܰܕܺܝܫܽܘܬ݂ܳܐ, santidad) y con lo del Plan de Salvación de Dios (mbrabonuto ܡܕܰܒܪܳܢܽܘܬܳܐ, “economía”).

Lo que captan nuestros sentidos, según la filosofía siro-maronita, es sólo la superficie de lo real (en términos aristotélicos son los accidentes con respecto a la sustancia). Pero con el sentido de la fe somos capaces de apreciar la presencia real de Dios en la creación.

Para los padres siríacos la creación, la revelación, la encarnación y la redención son partes de un sólo proceso: Dios creó el mundo, y en particular al hombre, a su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26). La creación es santa de origen, la presencia de Dios está en ella, sosteniéndola en la existencia y siendo providente con ella, por lo que el mismo Dios puede ser encontrado –para los que lo buscan– al contemplarla.

Para los escritores sirios, Cristo encarnado estaba ya previsto desde el principio de la creación, pues su impronta fue creada bajo el modelo de Cristo. Y fue con la culpa original cuando tuvo que revelarse como el Redentor (cf. Gn 3, 15), pero manifestándose hasta la plenitud de los tiempos (cf. Gal 4, 4). En efecto, san Efrén de Nísibe († 373) y otros escritores sirios observan que la naturaleza misma, y los acontecimientos y personajes del Antiguo Testamento, prefiguran a Cristo. La implicación de esta enseñanza es que toda la realidad es sagrada porque toda la realidad brota de Cristo mismo.

Los acontecimientos históricos del Nacimiento de Cristo y de su Epifanía en el río Jordán representan la manifestación visible y el clímax del “Verbo hecho carne” entre nosotros (cf. Jn 1, 14). Con su vida, predicación, milagros, pasión y muerte manifestó esta presencia, pero la presencia de Cristo en la creación no terminó con su muerte, sino que se extendió a la resurrección que confirmó su presencia entre nosotros “con poder”: él es el ܐܰܚܺܕܟ݂ܽܘܠ (aḥdjul, todopoderoso | gr. παντοκράτωρ, pantocrátor).

Fue en la Ascensión del Señor a los cielos (ܐ̱ܣܳܠ̱ܩܬܳܐ, suqto) donde comenzó la vida de los misterios, la existencia de los ritos sagrados mediante los cuales la Iglesia perpetúa la acción salvífica de Cristo en la tierra.

Así, el Bautismo, la Crismación, la Eucaristía, la Penitencia, la Unción de lo Enfermos, el Orden Sagrado y la Coronación son llamados Santos Misterios, porque nos introducen en el mundo del misterio santo que está presente en nuestro mundo visible en ellos desde ese día de la Ascensión, dando cumplimiento a la promesa divina que en aquel mismo día dijo Cristo: “y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). Y lo está en todos los Santos Misterios, especialmente en la Eucaristía donde “Cristo se hace real y misteriosamente presente” (Catecismo de la Iglesia Católica n. 1357), pues en ella están “contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero” (Concilio de Trento: DS 1651). De ahí que por sinécdoque a la Eucaristía se le llame, en sí, el Santo Misterio.

Los Santos Misterios no son solo un signo de la presencia divina, sino una verdadera presencia. Y con lo signos sensibles tomados de la creación –como el agua, el aceite, el pan y el vino– es como “sentimos” que Dios está con nosotros y que su Espíritu Santo actúa a través de ellos, como aquel día en que sopló durante la creación del mundo: “el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas” (Gn 1, 2).

En resumen, por los Santos Misterios somos introducidos al tiempo de lo sagrado y al espacio de lo divino, al reino de los Misterios, a lo inaccesible, a lo secreto, a lo incomprensible, a lo santo, pues nos llevan a penetrar en los secretos de Dios (ܐܪܙ, ‘rz, “penetrar un secreto” | nota: ܐܪܙ es la raíz de la palabra ܐ̱ܪܳܙܳܐ rozo, “misterio”).

Bibliografía:

BEGGIANI, Seely Joseph, Early Syriac Theology with special reference to the Maronite Tradition, Revised Edition, Washington: The Catholic University of America Press, 2014.

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Cómo Citar:

MEOUCHI, Alberto. Diccionario Enciclopedico Maronita. Chihuahua, Mexico: iCharbel.editorial (2019). Sitio web: https://www.maronitas.org

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