El origen de la lengua libanesa (2/2)

Actualizado: 8 mar

«La mayoría de las palabras existen tanto en ktovonoyo (siríaco de la Iglesia maronita) como en cananeo, y, más raramente también, en árabe, por lo que es superfluo intentar determinar sistemáticamente su origen»: Iskandar.

 IciBeyrouth,  Ici Beyrouth
Cortesía de la imagen: Ici Beyrouth

Por: Dr. Amine Jules Iskandar

Syriac Maronite Union-Tur Levnon

Asociado de maronitas.org

Escrito para Ici Beyrouth


El idioma siríaco de las montañas libanesas, llamado surien en la Edad Media, está muy influenciado por el siríaco litúrgico conocido como ktovonoyo (que significa «palabra escrita»). Sin embargo, su base sigue siendo cananea y sirve de apoyo a las aportaciones lingüísticas posteriores.


¿Cómo se pueden reconocer rastros de cananeo o ktovonoyo en esta forma neocananita, el surien?


El proceso es menos evidente hoy en día porque hay que atravesar las capas de arabización del surien (o libanés actual), especialmente a lo largo del siglo XX. El proceso es complicado pero no imposible. También hay que tener en cuenta que la mayoría de las palabras existen tanto en ktovonoyo (siríaco de la Iglesia maronita) como en cananeo, y, más raramente también, en árabe, por lo que es superfluo intentar determinar sistemáticamente su origen.


Términos comunes al cananeo y al siríaco litúrgico


Entre las palabras utilizadas en el surien (siríaco libanés) y que son comunes al cananeo y al ktovonoyo (siríaco litúrgico), podemos contar los siguientes ejemplos: ard Baal(tierra regada por Baal o naturalmente), neder (deseo), barra (exterior - para kharejen árabe), jouwa (interior - para dakhel en árabe), la (hacia - para ila en árabe), ptah o ftah (abre - para iftah en árabe), beit (casa - para dar en árabe), kfar (pueblo), basal (cebolla), nahr (río), kelb (perro), ‘ayn(ojo y manantial), qarn (cuerno y pico), shlah(enviar, desvestir), hosheb o hsob (pensar), sheresh (raíz - para jouzour en árabe), ere‘ (semilla), qaber (tumba - para madfanen árabe), rabba (enta rabba - eres un grande), barekh (bendecir), kohen o kehen (sacerdote), shqol (levantar - para erfa‘en árabe). Tenga en cuenta que la letra q no se pronuncia en surien ni en libanés moderno. Qaber se dice aber, y shqol se dice sh’ol.


Términos procedentes exclusivamente del cananeo


El vocabulario surien (siríaco libanés) procedente exclusivamente del cananeo (fenicio) no es despreciable y demuestra una impresionante continuidad a lo largo de los milenios. Así, hasta hoy, decimos hess (sentir, en fenicio) y no roguesh (en ktovonoyo) ni ash‘ur (en árabe). Del mismo modo, decimos mnih (bueno, en fenicio) y no shapir (en ktovonoyo), ni jayyid (en árabe). La mañana se dice ‘a bokra, o bakir, del fenicio boker (por safro en ktovonoyo, y sabahen árabe). La palabra mosquito, par‘ash, ha sobrevivido hasta ahora en la forma barghash. También para hon (aquí), honik (allí), abeto abete (abad o padre), qarash o qarqash (congelar),lel(noche, para lilyo en Ktovonoyo) y yom (día, para yawmo en Ktovonoyo).


La palabra bisilábica ta‘a (venir) se ha considerado durante mucho tiempo una forma intermedia entre el árabe ta‘ala (3 sílabas) y el ktovonoyo ta (una sílaba). Pero en realidad es un verbo puramente cananeo. En otros lugares, las palabras han cambiado ligeramente su significado, como mahshur, cuyo significado ha pasado de desear a presionar.


El historiador Fouad Ephrem Boustani señala decenas de palabras libanesas propias del cananeo y atestiguadas por las llamadas tablillas de la Biblioteca Real de Ugarit. Entre estos términos, señalemos el título de sitt utilizado para las princesas del Monte Líbano, y que equivale al ktovonoyo Mart, y al árabe sayyidah. Ba‘den (después), en ktovonoyo botar ken, y en árabe ba‘daithan. Ejer (pierna), en ktovonoyo reglo, y árabe saq. Ja‘ar (gritar), en ktovonoyo g‘o, y en árabe sarakha. Este es también el significado del verbo cancaneo fa‘ar. Por último, Rass (compactar) equivale a Ktovonoyo labed y al árabe radda.


Otros términos cananeos se siguen utilizando hoy en día, según el maestro F. Ephrem Boustani, como: Samde (el cetro de Baal) utilizado para samdet el erben (exposición del Santísimo); Rabbeb (espesar, hacer una masa); ‘erz (litera) que da el actual ‘erzel(casa del árbol); y finalmente ’ors (bola o unidad) como para ’ors kebbe.


Manuscrito siríacao en escritura estranguelo (escritura monumental). Cortesía imagen: Tur Levno

La influencia del siríaco litúrgico en el surien


Es evidente que una lengua viva evoluciona con el tiempo. Este es el caso del surien (neocananeo) bajo el efecto de la enseñanza milenaria del ktovonoyo (siríaco litúrgico) como lengua litúrgica y literaria de los maronitas, pero también de los rums (sobre todo de los melkitas hasta el siglo XVII). Esto explica el predominio de las palabras, la sintaxis y la gramática del siríaco ktovonoyo en el surien medieval y hasta la actualidad. Así, usamos D donde el cananeo (fenicio o hebreo) usa Z, y donde el árabe opta por Dh. También usamos la T donde el cananeo usa la Sh y el árabe la Th.


Correspondencia de consonantes


Por ejemplo, tanto en surien como en siríaco litúrgico, se dice dehab (oro), daqen (barba) y madbah (altar), mientras que en cananeo es zahab, zaqen y mazbah, y en árabe: dhahab, dhaqen y madhbah. También decimos tlete (tres) y tmene (ocho) donde el cananeo daría shalosh y shmone, y el árabe: thalatha y thamaniya.


Plurales en «n» y «e»


Por último, nuestros plurales están en N, mientras que el cananeo y el árabe usan M. Entonces decimos kellon y kelkon (todos), y no kulhem y kulkem en cananeo, ni kullahum y kullakum en árabe. Esta forma del plural siríaco en N es característica del surienmedieval y del habla actual del Líbano. Otra peculiaridad siríaca es la forma plural en «e» que encontramos en lebneniyyin, massihiyyin, frensewiyye (los libaneses, los cristianos, los franceses), y no al lebneniyyin, al massihiyyin, al faransiyyin.


Es cuando las palabras difieren considerablemente entre estas tres lenguas semíticas cuando el origen se hace más fácilmente detectable. Así, ‘atme (oscuridad en surien) está claramente relacionado con el ktovonoyoamtono y no con el heshuk cananeo, ni con el al-thalam árabe. Del mismo modo, natur (guardián) contrasta con el cananeo shmar y el árabe haress.


Influencias francas en Surien


Algunos términos existen exclusivamente en surien (siríaco del Monte Líbano) y no en siríaco litúrgico o cananeo, porque son de origen europeo. De hecho, el periodo franco no dejó de marcar el habla del condado de Trípoli, como demuestra todavía hoy el uso del verbo zette. La J, inexistente en siríaco, fue sustituida en la Edad Media por una Z; la palabra jette da la forma zette. Más tarde, bajo el principado de Fakhreddine II, y gracias a la fundación en 1584 del Colegio Maronita de Roma, hubo una profusión de términos toscanos y romanos.


Estatua de San Marón en Bkerke con inscripción siríaca. Amine Jules Iskandar
Estatua de San Marón en Bkerke con inscripción siríaca. ©Amine Jules Iskandar

Influencia italiana


Al igual que el maltés, el surien moderno es una forma de semítico fuertemente influenciada por el italiano, como demuestra el rico léxico recogido por maestro F. Ephrem Boustani. Entre el centenar de términos que recogió, citamos una pequeña muestra a modo de ejemplo: nomra (número), lista (lista), arma (escudo - signo), veranda, capella (capilla), sagristia (sacristía), sbirto (spirito - alcohol), sala (vestíbulo), s’ale (scala - escalera), sofá, berdéyé (portale - cortina), tawle (tavola - mesa), maskhara (mascera - mascarada), falso, awanta (ventaja), antica (antiguo), scarbine (scarpina - zapato), limonada, banc (banco), farmachia(farmacia), rachetta (ricetta - receta), englize (inglese - inglés), babur (vapore - barco), macana (máquina).


La lengua libanesa actual es el resultado de todas estas fases en las que el neocananeo cristianizado dio lugar al siríaco surien o montelibanés. Como lengua viva, nunca dejó de evolucionar y de enriquecerse con términos italianos, turcos, árabes y franceses.


Es muy lamentable que, desde los años 90, estos términos, presentes desde hace siglos, se hayan suprimido sucesivamente con vistas a una supuesta purificación lingüística. Pero la historia de los pueblos y las culturas está enraizada en la tierra y en la cultura de la tierra. Las palabras que dan la impresión de haber desaparecido durante su paso por seis milenios siguen, de hecho, con nosotros. A veces en topónimos, a veces en antropónimos, refutan la teoría de la discontinuidad histórica asociada a la pequeñez del territorio libanés y a sus numerosas invasiones.


Estatua del Museo Nacional de Beirut con inscripciones fenicias. Amine Jules Iskandar
Estatua del Museo Nacional de Beirut con inscripciones fenicias. ©Amine Jules Iskandar

 

Leer el artículo en francés (texto original): À l’origine du parler libanais (2/2)

Leer el artículo en inglés: About the origin of the Lebanese language (II)


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