SINAXARIÓN

DEL CALENDARIO LITÚRGICO MARONITA

c | Marzo 14

SANTA FRUSIA, ERMITAÑA (+412)

Nació en Constantinopla en una familia honorable. Su padre, Ankiton, era lugarteniente del rey Tudosio el Joven. Era un hombre piadoso, por lo que estuvo de acuerdo con su esposa y se dedicó a adorar a Dios.

Cuando Ankiton murió, su esposa puso a su hija bajo la protección y el cuidado del rey Tawadossius. El rey se comprometió, a la edad de cinco años, con una de sus esposas, como era costumbre en aquellos días.

Entonces Frusia fue con su madre a visitar a los ermitaños en el desierto de Tebais, y se establecieron cerca de un monasterio para monjas, al que visitaban con frecuencia. Frusia estaba asombrada por la biografía de las monjas angelicales. Y se fascinaba por su vida heroicas.

Con el consentimiento de su madre, pidió ser admitida y la superiora no la aceptó hasta después de su mayoría de edad. Poco tiempo después murió su madre, por lo que el rey le escribió para que viniera al contrato matrimonial con su prometido, y ella respondió:

"¿Me es lícito dejar a mi eterno novio celestial por otro novio cuya vida termina en la muerte?" Dijo que estaba decidida a morir mil veces y no dejar su vida monástica, y le pidió que distribuyera su dinero entre los pobres y liberara a sus esclavos. El rey estaba asombrado por su valentía, firmeza de fe y virtud superior. Así que después de aconsejarla, y admirándola, la dejó hacer lo que quisiera.

Caminó con pie firme por el camino de la perfección monástica, entregada a la oración y la austeridad. Por eso Satanás la envidió y provocó pruebas en su contra, pero ella triunfó sobre él con el ayuno y la oración.

Estas experiencias fueron solo para aumentar su firmeza en su lucha ascética, y Dios la dotó para obrar milagros: uno de ellos fue que curó a un niño que era sordomudo, y otro, que expulsó a Satanás de una mujer poseída.

Descansó con el Señor en el 14 de marzo de 412.

Fuente: www.maronitas.org

Otros Santos para hoy

SANTA MATILDE

Matilde nació en Sajonia en una familia profundamente religiosa que la envió a estudiar al monasterio de Herford, Westfalia, donde su abuela era abadesa. Regresó muy bien educada y llena de devoción para poner en práctica las verdades de la fe: además de cultivar las virtudes cristianas, había aprendido a leer y a escribir e incluso se interesó por la política, algo inusitado para las mujeres, aunque nobles, en aquellos tiempos. Se casó con Enrique, Duque de Sajonia que unos años después se convertiría en el Rey de Alemania.

Las peleas entre sus hijos Otón y Enrique

La vida de los soberanos alemanes fluye tranquilamente: Enrique está a menudo ausente, Matilde vive una verdadera vida monástica en el palacio, se ocupa de muchas obras de caridad hacia los pobres y de asistencia a los enfermos. Pero no puede dedicar tanto tiempo como le gustaría a estas obras de misericordia, por lo que por la noche frecuentemente se mantiene despierta en la oración. En 936, despues de la muerte de su marido, se despojó de todas sus posesiones y privilegios. Inmediatamente, inició la dura lucha por la sucesión al trono entre dos de sus tres hijos, en particular: Otón, que siendo al hijo mayor, había sido designado como heredero al trono por su padre, y Enrique que, con el apoyo de su madre incrementó sus pretensiones contra su hermano. Por eso, Enrique será apodado "el buscapleitos".

De la corte al monasterio de Nordhausen

Al final Otón se convirtió en rey de Alemania con el nombre de Otón I y en 962, cuando fue a Roma a recibir la corona imperial, fue Matilde quien gobernó el reino desde su refugio en el monasterio de Nordhausen, uno de los muchos que ella había ayudado a construir y apoyar como Pöhdle, Quedlinburg, Grona, Enger y Duderstadt, así como numerosos hospitales. La elección del monasterio le fue impuesta por los dos contendientes, que por primera vez se pusieron de acuerdo sólo para evitar que su madre consumiera la fortuna familiar en constantes y sustanciosas limosnas.

Incluso una reina puede ser santa

Matilde vivió sus últimos años reclusa casi como si hubiera sido una monja de clausura, siempre generosa y caritativa con todos y completamente ajena a la mundanidad y las prerrogativas de su rango. Cuando murió, en el monasterio de Quedlinburg donde poco antes se había mudado , muchos ya la llamaban "la reina santa". Aún hoy Matilde de Alemania, que está sepultada junto a su marido en Quedlinburg, es particularmente venerada en las diócesis alemanas de Paderborn, Fulda y Munich. Los fieles que desean ardientemente emprender un serio camino de renovación interior que los conduzca hacia la santidad, oran y piden estas gracias a Dios por medio de su intercesion y se dedican con todas sus fuerzas a practicar las virtudes cristianas que condujeron Matilde a la santidad.

Fuente: VaticanNews

Fundación Social Maronita

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