SINAXARIÓN

DEL CALENDARIO LITÚRGICO MARONITA

c | Marzo 17

SAN ALEXIS (o SAN ALEJO), EL HOMBRE DE DIOS († 412)

Antigua leyenda siríaca sobre la vida de san Alejo (tb. Alexis, Alessio, Riscia), cuyo relato más antiguo se remonta al texto griego conservado por Marciano (s. VI) bajo el título de βίος και πολιτεία τοῦ ἀνθρώπου τοῦ θεοῦ ᾽αλλεξίου (bios kai politeía tou anthrópou tou theou allexéou) “Vida y obra del hombre de Dios”. La mayoría de los estudiosos consideran que su origen es siríaco, aunque hay opiniones que proponen un posible origen griego (Rösler, 1949).

Esta leyenda ha adoptado, en el curso del tiempo, diversas formas y matices. El de Marciano(s. VI) refiere llanamente que “un joven” (anónimo) a punto de contraer matrimonio desiste a la boda y abandona su casa paterna en Roma y se traslada a vivir a Edesa en penitencia, orando y pidiendo limosna frente a la “iglesia de Nuestra Señora” (construida después del año 489). En sueños, al sacristán de la iglesia, se le descubre al mendigo, al cual intenta, en vano, invitar a vivir con él. El joven sigue en su vida mendicante, y, un día, al enfermar, se le traslada al hospital y, poco después, muere. Es enterrado y el sacristán cuenta lo acontecido al “obispo de Edesa” (anónimo).

En el año 584 hay un texto con una leyenda similar, pero aumentada, escrita en siríaco (no en griego) en la cual al santo se le da el nombre de san Riscia (Bibliothèque des Hautes Ètudes, LXXIX, 1889). Si se trata del mismo joven, el santo sería del siglo VI. Sin embargo, en esta versión se añade además que, poco después del entierro, ya no se encontró su cadáver en la sepultura, el cual desapareció milagrosamente, y el sacristán cuenta lo acontecido “al obispo Rabbula” [ca. 350 - ca. 435). Con esto se dificulta la leyenda debido a que el orden cronológico no coincide entre la fecha en qué murió el obispo (ca. 435) y la fecha en la que se construyó la iglesia de Nuestra Señora (posterior al año 489).

En el siglo VII Edesa fue conquistada por los persas; y esto pudiera explicar el porqué la leyenda se fusionó con otra leyenda bizantina de la vida de un joven que vivía en Constantinopla llamado Juan Cabilita. Así la leyenda de san Alejo quedó adornada con más detalles que dieron emotividad al relato, como el hecho de que el joven regresó a su casa paterna y su madre lo reconoció hasta que, agonizando en el lecho de muerte, le mostró un devocionario que ella misma le había regalado.

Siguen después más añadidos en arameo (siríaco) a la leyenda –un tanto exagerados, y que no se sabe con certeza cuándo se redactaron estos añadidos–: como de hacer resucitar al joven y hacerlo volver a su casa; o que el joven, al ser descubierto por el sacristán quien resaltaba sus virtudes por la devoción que le profesaba, decide huir para que no lo reconozcan, primero a Tarso –a la iglesia de san Pablo–, para luego, regresar a Roma –a la casa de sus padres, pero sin decir que era su hijo–, viviendo debajo de unas escaleras de la casa como ayudante en las obras de caridad que sus padres realizaban para los pobres, enfermos y necesitados.

Hay, además, una versión en verso y varias en prosa: el himno de Josefo (s. IX) –insertado en uno de los cantos de alabanza a la Virgen– y en los sinaxarion. Fue en el himno de Josefo donde al joven se le dió el nombre de Alejo (Alexis), con el que se le conoce hasta la fecha.

Existen más inconsistencias en esta leyenda, como en la generalidad de las leyendas en sí, pero el verdadero san Alejo y las demás vidas santas que se fusionan en él, fueron hombres (cada uno en su época y lugar) que brillaron tanto por sus obras caritativas, como por sus actos de penitencia y piedad, su pobreza y humildad, virtudes, todas, que fueron objeto de recreaciones varias en la literatura cristiana para motivar su imitación.

Fuente: https://www.maronitas.org/scripta/alejo-%28alexis%29%2C-leyenda-de-san.

Otros Santos para hoy

SAN PATRICIO († 461) | SAN LÁZARO (s. I)

San Patricio
1. Un muchacho que reza

Maewyn Succat, es el nombre con el que Patricio fue bautizado. Nació en la Britania Romana entre el año 385 y el 392 en el seno de una familia cristiana. Cuando tenía quince o dieciséis años fue raptado por un puñado de piratas irlandeses que lo llevaron al norte de Irlanda y lo vendieron come esclavo. En su “Confesión”, en la que se firma “Patricius” y en la que relata la experiencia de aquellos años, escribe: “El amor por Dios y el temor a Él crecieron en mí, y así la fe. En un solo día rezaba cien oraciones, y de noche casi otras tantas. Rezaba en los bosques y sobre los montes, incluso antes de la aurora. Ni la nieve, ni el hielo, ni la lluvia parecían tocarme”.

Después de seis años de prisión, Patricio tuvo en sueños la premonición de la libertad ya próxima y, obedeciendo a la visión que tuvo mientras dormía, escapó de la vigilancia y recorrió a pie los casi doscientos kilómetros que lo separaban de la costa. Allí logró que algunos marineros se apiadaran de él y lo embarcaron con ellos hasta volver a Britania, donde pudo volver a abrazar a su familia.

2. Una visión

Pocos años después, Patricio tuvo otra visión, que también describe en la “Confesión”: “Vi a un hombre que venía hacia mí, como procedente de Irlanda; su nombre era Victorio, llevaba consigo algunas cartas, y me entregó una. Leí la primera línea: ‘Invocación de los irlandeses’. Mientras leía, me pareció escuchar la voz de la gente que habitaba en la foresta de Vocluto (el lugar de su prisión), cerca del mar occidental, y me pareció que me imploraran, llamándome ‘joven siervo de Dios’, para que fuera con ellos”. Esta visión incitó a Patricio que prosiguió sus estudios de formación, hasta que fue ordenado presbítero por Germán, Obispo de Auxerre. Sin embargo, su sueño de evangelizar Irlanda aún no estaba próximo a realizarse. Su candidatura al ministerio episcopal, con vistas a su envío a Irlanda, fue obstaculizada en base a una presunta falta de preparación debida a la irregularidad de sus estudios; lo que fue durante mucho tiempo un dolor para Patricio que en la “Confesión” admite: “No he estudiado como otros que se han nutrido en medida igual del derecho y de la Sagrada Escritura y desde la infancia han perfeccionado su lengua. Yo, en cambio, he tenido que aprender una lengua extranjera. Algunos me acusan de ignorancia y de tener una lengua balbuciente, pero en realidad está escrito que las lenguas balbucientes aprenden rápidamente a hablar de paz”.

3. Obispo en Irlanda

Finalmente, en una fecha imprecisada, entre los años 431 y 432, Patricio fue consagrado Obispo de Irlanda por el Papa Celestino I, y llegó a Slane el 25 de marzo del 432. El Obispo que lo había precedido, Paladio, había regresado a su patria desanimado después de menos de dos años de misión. Patricio se encontró entonces con que tuvo que afrontar innumerables dificultades: el jefe de una de las tribus trató de que fuera asesinado, y durante sesenta días fue encarcelado, pero a pesar de las tribulaciones, Patricio continuó durante casi cuarenta años su obra misionera, llegando a convertir a miles de irlandeses, introduciendo la vida monástica y estableciendo la sede episcopal en Armagh.

4. El trébol

Según la tradición, San Patricio solía explicar el misterio de la Trinidad mostrando el trébol, en el que las tres hojitas están unidas por un único tallo. El primer testimonio escrito de esto se remonta sólo al 1726, pero la tradición podría tener raíces mucho más antiguas. Las imágenes de San Patricio lo retratan con una cruz en una mano y un trébol en la otra. Por esta razón El trébol es hoy el símbolo de la fiesta de San Patricio, que cae el 17 de marzo, día de su muerte acaecida en el año 461 en Saúl. Sus restos fueron trasladados y sepultados en la Catedral de Down, que desde entonces se denomina Down Patrick.

Fuente: VaticanNews

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San Lázaro
Amigo del Señor Jesús y hermano de Marta y de María. Era oriundo de Betania y es conocido por haber sido resucitado por Nuestro Señor (cf. Juan 11, 1-45)