SINAXARIÓN

DEL CALENDARIO LITÚRGICO MARONITA

d | Abril 16

SANTA ANÁSIMA, CONFESOR († 379)

San Anasima era la hija de un rey que gobernaba quince ciudades en Egipto. Estaba sola con sus padres y fue educada para perseverar en el estudio de los Libros Sagrados, especialmente el Nuevo Testamento.

Su padre murió cuando ella era aún niña, y pensando que los jefes de Estado la colocarían como reina en su lugar, se escapó de su casa a escondidas y se convirtió en una asceta del desierto vistiendo ropas pobres.

Solo se llevó la Santa Biblia con ella. Caminó hacia el desierto, penetrando hasta llegar a un matorral de árboles. Así que se quedó allí como ermitaña, orando a Dios, rezando y meditando, y comiendo de hierbas silvestres y algunas frutas durante cerca de cuarenta años.

Las bestias y animales del desierto solían consolarla y escucharla recitar el Evangelio, que le apasionaba y dedicó su vida a servirlo.

Un día, Dios inspiró a santa Anásima a ir a un monasterio al lado del rio Nilo donde vivían 300 monjas. Ella se unió a ellas y fingió ser una loca idiota sobrepasada. Por ello, sufrió de sus hermanas monjas diversos insultos y burlas durante mucho tiempo, sin quejarse.

Mientras tanto, el monje ("anba": titulo de santidad) Daniel que era famoso por su santidad, visitó ese monasterio donde vivía santa Anásima. Al verla la reconoció y se arrodilló ante ella para pedirle que orara por él.

Las monjas quedaron asombradas, y él les habló de Anásima y de su linaje real.

Les contó su historia. Con admiración, timidez y remordimiento por su ignorancia de quién era ella, fueron de inmediato a pedirle perdón. Así que, por humildad, santa Anásima dejó el monasterio sin que nadie supiera de ella ni a dónde iría y cómo terminaría su vida. Es probable que regresara al desierto donde estuvo primero.

Pero se supo por el monje san Anba Daniel que continuó su lucha ascética hasta que se durmió en el Señor hacia el año 379, que fue el año en el que murió también San Anba Daniel. Después de la muerte de la santa y antes de su muerte, narró la vida de san Anásima a sus compañeros monjes.

Fuente: www.maronitas.org

Otros Santos para hoy

SANTA MARÍA BERNARDITA SOUBIROUS, VIRGEN († 1879)

Nacida el 7 de enero de 1844 en Lourdes, en el suroeste de Francia, a los pies de los Pirineos, Bernarda Soubirous vivió en completa pobreza, pero con el corazón profundamente dirigido a María. A ella se le apareció varias veces “la Señora”, tal como solía definir a la Virgen, a la Inmaculada Concepción, como se lo reveló la misma Virgen durante la aparición del 25 de marzo de 1858. Bernardita, desde el 11 de febrero hasta el 16 de julio de aquel año, asistió a dieciocho apariciones de María en la Gruta de Massabielle. El Papa Francisco, en su Mensaje para la Jornada Mundial del enfermo de 2017, recordó que “la humilde muchacha de Lourdes” relataba que “la Virgen, a quien ella definía ‘la Bella Señora’, la miraba como se mira a una persona. Estas sencillas palabras describen la plenitud de una relación. Bernardita pobre, analfabeta y enferma, se siente mirada por María como una persona. La ‘Bella Señora’ le habla con gran respeto, sin conmiseración”.

De la fragilidad, un apoyo para los demás

Desde el inicio de las apariciones Bernardita se hizo portavoz de un acontecimiento que tuvo eco en todo el mundo, pasando por numerosos interrogatorios oficiales porque se la sospechaba de impostura. Nada la venció, mientras en los años aumentaba el flujo incontrolado de personas a la Gruta de las curaciones. “Bernardita, después de haber estado en la Gruta, gracias a la oración – explicó el Papa Francisco – transforma su fragilidad para apoyar a los demás, y gracias al amor se vuelve capaz de enriquecer a su prójimo y, sobre todo, ofrece su vida por la salvación de la humanidad. El hecho de que la ‘Bella Señora’ le pida que rece por los pecadores nos recuerda que los enfermos, los que sufren, llevan en sí sólo el deseo de curarse, pero también el de vivir cristianamente su propia vida, llegando a donarla como auténticos discípulos misioneros de Cristo”.

Vocación por los enfermos

A Bernardita María le entrega la vocación de servir a los enfermos y la llama a ser Religiosa de la Caridad: la tarde del 7 de julio de 1866 entra en Saint-Gildard, en la casa madre de la Congregación de las Monjas de la Caridad de Nevers. Constreñida a estar en cama a causa del asma por tuberculosis, por un tumor óseo en la rodilla, falleció a los 35 años de edad. Era el 16 de abril de 1879. Beatificada en 1925, el Papa Pío XI la proclamó santa el 8 de diciembre de 1933. Es protectora de las trabajadoras del y de los pastores.

Fuente: VaticanNews