SINAXARIÓN

DEL CALENDARIO LITÚRGICO MARONITA

e | Mayo 03

HALLAZGO DE LA SANTA CRUZ DE NUESTRO SEÑOR EN JERUSALÉN (s. IV)

En el año 326, santa Elena, la madre del rey Constantino el Grande, fue a Jerusalén para descubrir la tumba del Salvador y su Santa Cruz.

De acuerdo con san Macario, obispo de Jerusalén, el esfuerzo de excavación se agotó hasta que los arqueólogos descubrieron una cueva en la que encontraron tres cruces.

Dado que se desconocía en cual de las cruces Pilato colgó al Salvador fue separadas y puestas a parte cada una.

Con la inspiración de Dios, el patriarca san Macario, lo investigó colocándo una por una sobre una mujer honorable y enferma, a quien los médicos no habían podido curar, y que estaba a punto de morir y, cuando tocó la tercera, sanó de inmediato. Esto fue en presencia reina Elena y ante una gran multitud.

Todos quedaron asombrados y glorificaron a Dios.

Luego encontraron los clavos con los que se clavaron las manos y los pies del Salvador con el letrero (el INRI) que estaba en su cruz.

Entonces la Reina partió la cruz en dos partes, una de las cuales fue enviada a su hijo, el Rey Constantino, quien la guardó en la Iglesia de Constantinopla, y colocó la otra en Jerusalén para ser honrada por los visitantes.

Esto es lo que Eusebio mencionó en su libro sobre la Historia de la Iglesia (cap. 3, 25).

Santa Elena y su hijo Constantino construyeron una lujosa iglesia sobre la tumba de Cristo. Su construcción se inició en el año 326 y finalizó en el año 335.

La bendición de la Santa Cruz esté siempre con nosotros.

Fuente: www.maronitas.org

Otros Santos para hoy

SAN TIMOTEO Y SU ESPOSA SANTA MORA (o MAURA), MÁRTIRES († 286)

Estos dos mártires eran esposos y vivían en el Alto Egipto

Timoteo era un lector en la iglesia de su pueblo y no dejaba de leer los libros sagrados, y se casó con Mora, que era una hija cristiana

Un día Adriano, el gobernador del Alto Egipto, hizo llamar a Timoteo y le ordenó que trajera sus libros y los quemara frente a él, pero el santo se negó.

Entonces el gobernador, enojado, ordenó que le insertaron varillas de hierro ardiendo en sus oídos y en sus ojos. Luego lo colgaron y ataron una piedra enorme a su cuello, pero el, con todo y el dolor, permanecía firme en la fe.

El gobernador ordenó traer a Mora, la esposa del mártir, y trató de persuadirla a ella, mostrando las heridas de su esposo, para que renegarnos de Cristo y sacrificaran a los ídolos, y así ella se salvaría del tormento y la muerte.

Pero ella eligió sufrir la prueba del tormento y morir por la causa de Cristo, así que él le ordenó, entonces le arrancaron el cabello y le cortaron los dedos. Ella soportó eso con paciencia y firmeza en su fe. La colgaron delante de su marido. Los dos continuaron en este estado muy grave, sin perder la alegría de sufrir por Cristo y animándose el uno al otro a soportar el sufrimiento hasta entregar sus almas en las manos de Dios. Ganaron la corona del martirio en el año 286.

Fuente: www.maronitas.org