HINDIYYA, MONJA (ذمّي)

Por: Alberto Meouchi

Hannah al-‘ujaimi (1720-1798), de sobrenombre Hindiyya (الهنديا, “la india”) fue una monja maronita, supuestamente mística, que afirmaba tener visiones de Jesucristo y de la Virgen María.

Nació en Aleppo (Siria) el 6 de agosto de 1720 y estudió ahí en un colegio dirigido por padres jesuitas. En 1750, con treinta años de edad, se trasladó a vivir a Bkerke, donde se construyó un convento y fundó una comunidad religiosa que la hizo llamar “Congregación del Sagrado Corazón de Jesús”, nombre que tomó de una devoción occidental y que fue introducida por los padres jesuitas, devoción que se difundió rápidamente en Oriente. La congregación estuvo bajo el cuidado del obispo Germán Sakre (fl. 1750) y autorizado por el patriarca Simón VII Pedro Awad (fl. 1742–1756).

Ella afirmaba tener visiones de Cristo, hacer milagros, hablar con Cristo en uniones místicas y estar unida a la Trinidad de una manera única. Pronto se le consideró como una santa viviente y casi un objeto de veneración.

En un inicio los patriarcas maronitas José V El-Khazen (1733-1742), Simón VII Pedro Awad, Tobías Pedro El-Khazen (fl. 1756–1766) y José VI Pedro Esteban (fl. 1766-1793) le creyeron, pues les parecía muy bonita la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que incluso se instituyó como día de precepto, según la tradición de la liturgia romana, en el Líbano (1767).

En 1768 el papa Clemente XIII (fl. 1758-1769) otorgó bendiciones a Hindiyya y a sus compañeras y otorgó indulgencias a quienes visitaran su convento en Bkerke.

Sin embargo, los jesuitas, quienes habían sido sus maestros, se oponían a ella por su “rarezas “espirituales”, y lograron obtener, en 1752 una inspección del papa Benedicto XIV (fl. 1740-1758), inspección que fue encomendada al custodio de Tierra Santa, el padre franciscano Desiderio da Casabasciana, o.f.m. (fl. 1744–1752), quien, siendo hostil a ella en un inicio, se convirtió en un partidario más de su devoción.

Fue hasta 1773 cuando otro custodio de Tierra Santa, el padre franciscano Valeriano Bellandi da Prato, o.f.m. (fl. 1773-1774) llevó a cabo nuevas investigaciones y, finalmente, el obispo Pietro Craveri de Moretta (fl. 1779-1801), se opuso ferozmente a las doctrinas de Hindiyya, hasta lograr inhibirla.

Usando como bandera el problema de esta monja controvertida (para unos una santa, para otros una loca), el vicario patriarcal mons. Miguel El-Khazen (1767-1786) y algunos más, acusaron con intrigas al patriarca José VI Pedro Esteban con el papa Pio VI (fl. 1775-1799) quien lo suspendió, y, en 1779, emitió un decreto declarando que Hindiyya engañaba y que sus revelaciones y doctrinas eran falsas, y suprimió a la Congregación del Sagrado Corazón fundada por ella. Después el papa corroboró la inocencia del patriarca, y se sanó el problema de raíz, con el breve Maximus nobis del 18 de septiembre de 1784, con el que restituyó al patriarca en su sede, y Miguel El-Khazen fue amonestado.

Hindiyya vivió el resto de su vida como una monja confinada en varios monasterios y sus obras fueron proscritas, muriendo el 13 de febrero de 1798 en el monasterio de Nuestra Señora de Hakle (الحقول, Nuestra Señora de los “Campos”) en Monte Líbano.

Bibliografía:

HEYBERGER, Bernard, Hindiyya, Mistic and Criminal, 1720-1798: A Political and Religious Crisis in Lebanon, Cambridge: James Clarke & Co, 2013.

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Cómo Citar:

MEOUCHI, Alberto. Diccionario Enciclopedico Maronita. Chihuahua, Mexico: iCharbel.editorial (2019). Sitio web: https://www.maronitas.org


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