LA LENGUA EN LA FORMACIÓN DE LOS ESTADOS NACIONALES

Actualizado: jun 9

Publicación y traducción al español por Maronitas.org con autorización y cortesía de Tur Levnon.


Por: Dr. Amine Jules Iskandar

Syriac Maronite Union-Tur Levnon

Asociado de maronitas.org


Libro de texto fechado en 1913 (justo antes de la Gran Guerra que acabó con la autonomía del Monte Líbano).
Sacerdote maronita enseñando siríaco a niños y niñas.

El libanés actual es un dialecto del siríaco, que era la lengua que se enseñaba en nuestras escuelas del Monte Líbano hasta los años cuarenta.


Numerosas organizaciones y parroquias maronitas se esfuerzan hoy por hacer renacer el siríaco, en un momento en el que el Líbano se encuentra en una situación de vulnerabilidad existencial.


¿Por qué la lengua es un ingrediente tan importante en la elaboración y construcción de una Nación?


La génesis del concepto de cultura, en relación con la identidad de los pueblos, comenzó principalmente a finales del siglo XVIII y evolucionó durante el siglo XIX con los filósofos románticos alemanes. Estos desarrollaron la noción de «nacionalismo». Las figuras más destacadas fueron Friedrich Hegel (1770-1831), Martin Heidegger (1889-1976), Carl Schmitt (1888-1985), y una versión francesa con Jules Michelet (1798-1874) y Ernest Renan (1823-1892) que dieron una conferencia en 1882 titulada «¿Qué es una nación?» (Qu'est-ce qu'une Nation?).


La literatura francesa ayudó a difundir estas ideas al resto de Europa y más allá. Llegó a los Balcanes, a Rusia e, incluso, al Líbano hasta Armenia. La difusión a gran escala de este concepto de «Estado-Nación» en el mundo occidental definió su morfología política basada en sus culturas nacionales. Para ello, es importante describir esta filosofía tal y como la desarrolló el movimiento romántico alemán.


Lingüística


El filósofo sueco Emanuel Swedenborg fue uno de los primeros en inspirar a varios filósofos alemanes dentro del movimiento romántico. En 1771 escribió:


«Alemania está dividida en más gobiernos que los reinos vecinos (...). Sin embargo, un genio común prevalece en todas partes entre los pueblos que hablan el mismo idioma» (La Verdadera Religión Cristiana).

Esta descripción nos ayuda a notar la íntima relación que existe entre la lengua y la identidad. Incluso cuando un país no está unido políticamente, la lengua puede convertirse en el cemento que lo une todo.


A partir de esta observación, resultaba tentador explorar la relación entre la lengua y la identidad. Este enfoque fue apoyado por primera vez en Alemania por Johann Gottfried von Herder (1744 - 1803). Consideraba que sólo se puede pensar si se tiene una lengua. Para él, el esfuerzo de las personas y su mentalidad están íntimamente relacionados con la lengua. Las necesidades, las creencias y las aspiraciones se unen a la cultura. En ese sentido, la lengua se revela como el soporte focal y el ingrediente principal de la identidad.


Lingüística y Nación


Profundizando en esta concepción, otro alemán, Johann Gottlieb Fichte (1762-1814), la asoció a la idea de «Nación». Consideró la lengua como el componente más importante para la especificidad cultural y, por lo tanto, para la nación. Fundamentó el concepto de «Estado-Nación» con base en la cultura y expresado por la lengua.


Su enfoque nacionalista fue consciente e intencionado, ya que su trabajo sobre el renacimiento espiritual en Prusia tenía como objetivo oponerse a la hegemonía de Napoleón Bonaparte. De ahí que el Volkstum (o Cultura Nacional) se iniciara en Alemania como una forma de resistir a la supremacía francesa. Este Volkstum puede considerarse hoy en día como una de las armas de resistencia más eficaces para cualquier país sometido a una amenaza existencial.


Johann Gottlieb Fichte expresó la unidad de la lengua y la nación en 1806, en sus «Discursos a la Nación Alemana». Dijo:

«Los límites primeros, originales y verdaderamente naturales de los Estados son, sin duda, sus límites internos. Los que hablan la misma lengua están unidos entre sí por una multitud de lazos invisibles por la propia naturaleza (...).
»(...) y en la visión natural de las cosas no es porque los hombres habiten entre ciertas montañas y ríos que son un pueblo, sino que, por el contrario, los hombres habitan juntos —y, si su suerte lo ha dispuesto así, están protegidos por ríos y montañas— porque ya eran un pueblo por una ley de la naturaleza que es mucho más elevada» (Discursos a la Nación Alemana).
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