UN RARO ICONO MARONITA RESTAURADO EN EL «PETIT PALAIS»


El original fue publicado en inglés el 4 de marzo de 2020 por Archyde

Icono Maronita de la Asunción de María

Prestada en el año 2018 por el Patriarcado Maronita para la exposición en París sobre los "Cristianos de Oriente", este hermoso icono de la Dormición de la Virgen, de 1,80 metros de altura y alrededor de 1 metro de ancho, necesitaba ser restaurado.


Al proponer al Patriarcado llevar a cabo este proyecto, el Petit Palais, que tiene una rica colección de iconos, no tenía ni idea que ello iba a hacer un bonito descubrimiento. En efecto, el examen de la obra bajo radiación ultravioleta permitió al padre Joseph Moukarzel, epígrafe y director de la biblioteca de Kaslik en el Líbano –ayudado por la restauradora Rosaria Motta– descifrar la inscripción que rodea las cifras de los dos donantes, debajo de la derecha del cuadro y la fecha de 1523.


Sin embargo, no conocíamos hasta ahora ningún icono de este período en el Líbano donde pensábamos que esta tradición se había interrumpido entre los siglos XIII y XVII, durante la ocupación de los mamelucos de Egipto, suplantados a partir de 1516 por los otomanos. Este icono de la Dormición de la Virgen muestra que, bajo su imperio, la tradición de la iconografía maronitas se reanudó en el Líbano, pero permaneció fiel a los cánones medievales bizantinos. No fue hasta finales del siglo XVI que los católicos maronitas, que crearon un colegio en Roma en 1583, desarrollaron su arte hacia un estilo occidental.


Cristo acoge el alma de la Virgen


Restaurada con el apoyo de la Embajada del Líbano en Francia, L'oeuvre orientale y un mecenas privado, esta obra ha recuperado sus colores cálidos, sobre un soporte de madera de cedro. Los apóstoles llenos de tristeza rodean a la Virgen, cuya alma asciende directamente al cielo y es tomada en los brazos de Cristo. San Pedro, a la izquierda, empuña el incensario mientras que san Pablo, a la derecha y con sandalias, se inclina con dolor.

Bajo el manto de la Virgen, el ángel Gabriel corta las manos del incrédulo Jefonías que toca el catafalco, pues quería profanar el cuerpo. Y vemos en la parte inferior derecha, un monje franciscano y un sacerdote, los dos donantes de esta obra que, dado su gran formato, "quizás estaba destinada al altar de una capilla funeraria", según opina Raphaëlle Ziadé, jefe de las colecciones bizantinas del Petit Palais.

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Centro Maronita de Documentación e Investigación

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