LAMPARA RITO DE LA

Por: Alberto Meouchi

El Rito de la Lámpara –(en arameo: ܛܰܟ݂ܣܳܐ ܕܩܰܢܕܺܝܠܳܐ (ṭakso dqandylo); en árabe: رتبة القنديل (rutbat alqndil)– es una ceremonia litúrgica maronita que se celebra el Miércoles Santo de la Semana de Pasión, y es un rito lleno de simbolismo, cuyos signos son las siete lámparas (velas o mechas) que se habrán se encender, un par de ramas de olivo, aceite de oliva que se rociará sobre la harina y las lámparas, un par de cirios de donde se tomará el fuego para encender las lámparas, y una porción de masa de harina donde se insertan las lámparas y que será rociada con aceite.

A este rito se le conoce también como el rito de la Mujer Pecadora (cf. Mt 26, 6-12; Mc 14, 1-9; Lc 7, 36-48; y Jn 12, 1-8), pues fue ella quien, con aceite perfumado, ungió los pies de nuestro Señor, quedando explicado este gesto por el mismo Jesús: “déjenla que lo emplee para el día de mi sepultura” (Jn 12, 7), señalando, así, que se acercaba su muerte y, por tanto, su entierro. Con esta unción ,además, el Señor obró su misericordia: “tus pecados quedan perdonados” (Lc 7, 28). Para simbolizar esta escena evangélica, durante la ceremonia, el aceite de oliva se rocía sobre una masa de harina y sobre la lámparas apagadas (i.e. sin estar encendidas aún).

A causa de este ceremonia, en la tradición maronita, el Miércoles Santo de Pasión –día en se realiza el rito de la Lámpara– se denomina el “Día de Job”, pues Job, fue un hombre justo y bueno que sufrió en su inocencia (cf. Job 1, 1-22), como prefiguración de Jesucristo, el gran inocente y sin pecado, que sufrió y desagravió por la humanidad (Mt 27, 54; Mc 15, 39; Lc 23, 41; y Lc 23, 47). Job vivió bajo el sufrimiento y dolores, y manifestó su confianza en Dios y perseveró en la fe. Job es, pues, el prototipo de Cristo sufriente, humillado y exaltado. Es justo y sufre, y será exaltado. El simbolismo queda representado por la masa de harina que es ungida por el aceite de olivo: el cuerpo de Job, así como el Cuerpo Santo de Cristo, fueron duramente maltratados y ungidos con aceite para aliviar su dolor e, incluso, en Cristo, se utilizó para su entierro. La masa de harina representa, también, la materia para hacer pan y el Pan Eucarístico es el Cuerpo del Señor. Así pues, la masa de harina donde son colocadas las lámparas representan el cuerpo enfermo de Job, y por extensión al mismo tiempo a la Eucaristía. La conexión del rito del Lampara con la Eucaristía queda manifiesta por el día de su celebración, entre el Domingo del Hosanna y el Jueves Santo, en la víspera de la Última Cena. Esta masa es la que dará materia al Pan Eucarístico.

Se ponen de relieve en este día la traición de Judas y el juicio condenatorio a Cristo: una traición y un juicio que se llevan acabo en la noche y que sólo las luces de la fe y de la esperanza de la Virgen María permanecen encendidas. Esto se representan con los dos cirios encendidos (fe y esperanza de María) antes de la ceremonia y desde donde se tomará el fuego para encender las siete lámparas: estos cirios, junto con las siete lámparas, serán los únicos, entonces, que iluminarán los tres días de tinieblas que se avecinan. Un símbolo muy sugerente en cuanto que son días de oscuridad.

Las siete lámparas y los dos ramos de olivo representa la quinta visión del profeta Zacarías (4, 1-14). Las siete lámparas de esta visión son las mismas que recuerda san Juan en el Apocalipsis (1, 12-20 y 4,5) y remiten a las siete iglesias y a los siete espíritus que arden en el trono de Dios. Mientras que las hojas de olivo señalan al poder social y religioso representados, respectivamente por Zorobabel y Josué.

El aceite de oliva simboliza la fuerza de Dios que cura y sana, y la conmiseración de Dios que perdona y levanta. El aceite es el amor de Dios que santifica y purifica al cuerpo y al alma.

El aceite de oliva, signo del amor de Dios, el mar de misericordia, significa la curación del cuerpo, y que la penitencia de los fieles, representada por los ramos de Olivos, símbolo del Huerto de Getsemaní, significa la salvación del alma: el aceite sana el cuerpo, y el arrepentimiento cura al alma.

Finalmente el signo de la bandeja: si el inicio de la Semana de Pasión es la Llegada al Puerto de nuestro navegar durante el mar de la cuaresma, aún no hemos desembarcado de la barca, para encontrarnos con el Cristo resucitado. Por eso, la bandeja donde se colocan las siete lamparas, los ramos olivo, la masa de harina y el aceite de oliva, simboliza a la Iglesia, que los padres siempre la han visto bajo la figura de una barca y el timón de san Pedro (cf. Lc 5, 3).

Antes de comenzar la Liturgia se coloca una mesa en el presbiterio, sea frente al altar o a un lado del ambón, con dos velas encendidas. En la mesa se deja preparado un recipiente con una masa de harina adornada con dos ramas de olivo, en la que están insertadas siete velas pequeñas y un recipiente con el aceite de oliva que se va a bendecir. Se deja también una mecha o una vela delgada, para con ella encender las siete veladoras durante la ceremonia, así como una torunda de algodón o un hisopo de algodón que se utilizará para la unción.

Se unge a todos los fieles con el aceite bendito durante esta ceremonia. Pero si hay algún enfermo grave, el sacerdote lo unge a él solo con los Santos Óleos de los Enfermos consagrado por el patriarca o por el obispo, y con la fórmula del Sacramento de la Unción de los Enfermos.

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Cómo Citar:

MEOUCHI, Alberto. Diccionario Enciclopedico Maronita. Chihuahua, Mexico: iCharbel.editorial (2019). Sitio web: https://www.maronitas.org

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