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Literatura siríaca maronita secular de los siglos XIX-XX

Actualizado: 30 jun

La producción literaria maronita en siríaco continuó en pleno siglo XX con poetas que cantaban al Líbano y a sus grandes hombres. Esta literatura hizo revivir la herencia del pasado y la conciencia de la identidad nacional se transmitió a través de la cultura y la musicalidad de la lengua.

maronitas

Por: Dr. Amine Jules Iskandar

Syriac Maronite Union-Tur Levnon

Asociado de maronitas.org

Escrito para Ici Beyrouth

Publicado el 29 de junio de 2024


En el ámbito de la literatura maronita profana en lengua siríaca, los siglos XVII y XVIII nos han dejado los nombres de autores como José Dahdah, José de Ban, el patriarca José Esteban y su homónimo obispo (todos ellos presentados en el artículo anterior). Sus obras han sido recopiladas por el joven erudito José BouCharaa, que ha proseguido su búsqueda de manuscritos antiguos para traernos un tesoro de la producción siríaca maronita que se extendió hasta el corazón del siglo XX. Sólo una decisión política acorde con la ideología de la arabización, iniciada en 1943 por el presidente Bechara el-Khoury, pudo acabar con este patrimonio vivo, que exhaló su último suspiro en los años sesenta.


Mateo Chehwén, 1879


El siglo XIX sigue siendo rico en producción literaria tanto en el ámbito sagrado como en el profano. En particular, descubrimos la originalidad de Mateo Chehwén, célebre por haber escrito fábulas en siríaco a la manera de La Fontaine (Jean de La Fontaine, 1621-1695). Sus obras se conservan en la biblioteca del monasterio de Saint-Antoine en Roma, así como en la de la Universidad de Notre-Dame de Louaizé. En su fábula «La zorra, el lobo y la mula», escribió:


Un día de estos, el zorro y el lobo se encontraron,

se prometieron ir juntos de caza,

recorrieron los campos, cruzaron las montañas, aquí y allá,

y no pudieron encontrar nada para saciar su hambre...


Este estilo no tiene nada que ver con el siríaco medieval ni con los textos litúrgicos. Mateo desarrolló un estilo de escritura sencillo, agradable y moderno, cercano a la gente y adecuado para enseñar a los niños en las escuelas.


Igualmente consciente de la importancia de la historia y de la transmisión del patrimonio cultural, rindió homenaje al padre Agostinos Chbebe por reeditar los poemas del autor siríaco medieval Gregorios Bar Hebraeus. Para ello, Mateo compuso sus versos utilizando la rima «os», típica del siríaco helenizado tan apreciado por los maronitas:


Una difícil tarea recayó sobre ti, oh padre Agostinos

cuando recopilaste los poemas del maphriano Gregorios

conocido como Bar Hebraeus, merece verdaderamente el Qoulos

(elogio).


maronitas, Líbano
Mateo Chehwen 1879: «El zorro, el lobo y la mula». Transcripción de Joseph BouCharaa.

Pablo Khoury Kpharnisse 1888-1963


Junto con el obispo Gabriel Qordahi (1845-1931), el padre Pablo (o Boulos) Mbarak Khoury Kpharnisse es uno de los dos mayores contribuyentes maronitas al aprendizaje de la lengua siríaca. Estos dos eruditos compusieron los dos diccionarios siríacos maronitas, a los que se añadió el del jesuita libanés Louis Costaz, publicado en Beirut en 1963. Lo que diferencia a estos diccionarios libaneses de los de siro-mesopotámicos es su actitud relajada hacia las palabras de etimología griega.


Pablo Kpharnisse era también tío materno del padre Yohanna-Yeshoua Khoury, que enseñó siríaco durante 70 años, desde los 15 hasta su muerte en 2020. Yohanna-Yeshoua enseñó siríaco en el seminario patriarcal maronita y en la Universidad Libanesa, donde también fue responsable de la lengua hebrea. Es autor de una serie de libros sobre la enseñanza del siríaco y de sus reglas gramaticales y de su conjugación.


Pablo Kpharnisse escribió varios textos y poemas en siríaco, entre ellos uno dedicado al profesor Yaoseph Hanna Mansour en 1927 con motivo del día de San José. Le escribió:


En tu fiesta llena de belleza, Yaoseph (José) el maestro,

con alegría y esplendor lo celebramos todos.

Niños, hermanos, vengan, regocígense, exulten y alégrense,

y, por todas mis palabras, aplaudan y canten.


Sin embargo, su poema más importante es el que dedicó al Patriarca Elias Hoayek a su regreso de Versalles, donde había asistido a la cumbre de la Sociedad de Naciones en 1919:


Delante de Qannoubine y delante de Bkerke, si pasan por aquí,

inclinen la cabeza, pues el gran hombre está allí:

Mor Elio Petros kawkbo Antioki (Mar Elias Pedro, Estrella de Antioquía).

He aquí que la Tur de Levnon (Monte Líbano) y todo Oriente brillan a través de él.


Liban
Paul Kpharnisse 1919: «Elogio del patriarca Elías Hoayek». Transcripción de Joseph BouCharaa.

José Hobeika 1888-1944


Yaoseph Hobeika de Baskinta fue un monje de la orden libanesa que escribió un diccionario para alumnos titulado Pire bachile (Fruta madura). Escribió varios poemas de alabanza, entre ellos dos sobre los Papas León XIII en 1903 y Pío X en 1904.


En 1935, Yaoseph escribió un poema para el Colegio Seminario San Marón de Ghazir. Cantó a esta institución d qomat be Gazir (Que se encuentra en Ghazir) y que abrió sus puertas, dijo, be levo de Levnon (En el corazón del Líbano). Yaoseph fue publicado por su hermano Boutros en su antología de poesía siríaca en 1952.


Uno de sus poemas más prestigiosos es un elogio al patriarca Elias Hoayek, en el que dice:


La gloria del Líbano te ha sido dada, gran señor,

por tus ilustres hazañas, oh corazón puro,

Tú que has colmado nuestra alta montaña de tantas bondades...


maronitas
José Hobeika hacia 1920: «Elogio del patriarca Elias Hoayek». Transcripción de Joseph BouCharaa.

Pablo Beit-Daroyo 1950


Aunque no era maronita, el poeta libanés de fe caldea Pablo Beit Daroyo, o Bidari, merece un lugar en esta antología, ya que su obra consistió en un himno al Líbano. La tituló Mimré mgavayo 'al Tur Lévnon (Selección de poemas sobre Monte Líbano).


Uno de los poemas de esta selección se titula Lévnon w moréh (El Líbano y su señor). Data de los años cincuenta y evoca la imagen romántica e idealizada del Líbano en la conciencia de los cristianos orientales del siglo XX. En él, el autor caldeo elogia al Líbano y a su señor, diciendo:


Una montaña única en el mundo,

antigua, vieja e infinitamente joven.

La cumbre de esta montaña alza su cabeza hacia los cielos,

Radiante y resplandeciente, como una estrella magnífica, rebosante de belleza.

Esta montaña es el refugio de todos los siríacos.


Una montaña llamada «Líbano magnífico», un nombre tan agradable,

y su rey no es otro que el patriarca maronita.

El señor del Líbano se ha convertido en el señor de todos los cristianos

Agotados y perseguidos en esta Casa de Oriente.


[...].


Todos miran hacia este refugio libanés.


Líbano
Paolos Beit-Daroyo hacia 1950: «El Líbano y su señor». Transcripción de Joseph BouCharaa.
 

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