Los slogan laicos al servicio del fundamentalismo

Actualizado: 10 oct 2021

«Los grupos que reivindican el laicismo en el Líbano hoy en día no conocen ni el significado de la laicidad ni el espíritu de la Constitución libanesa, que parecen ignorar»: Amine Iskandar

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Mujer portando una pancarta con la palabra árabe العلمانية (laicismo). Crédito de la imagen: www.akhbaralyawm.com

Por: Dr. Amine Jules Iskandar

Syriac Maronite Union-Tur Levnon

Asociado de maronitas.org


En Amchit, en las laderas del Líbano, Ernest Renan escribió en la Vida de Jesús que Cristo fundó el verdadero sentido de la religión al devolver al César lo que es del César. Es en la dualidad, en la concepción de laicidad [1], donde la religión cristiana se ha definido. Este concepto puramente cristiano no puede ser necesariamente entendido o adoptado por otras formas de pensamiento religioso. Por tanto, no puede imponerse de forma radical y se debe ser sensible a las sutilezas y a los matices. Así, el sistema libanés permite la laicidad en todos los ámbitos jurídicos que garantizan la equidad entre los ciudadanos, al tiempo que preserva las especificidades del estatuto personal. Los grupos que reivindican el laicismo en el Líbano hoy en día no conocen ni el significado de la laicidad ni el espíritu de la Constitución libanesa, que parecen ignorar. Además, pedir un estado civil en un país que ya es un estado civil es un absurdo, ya que el Líbano no tiene una religión estatal. Pero lo más sorprendente es ver cómo oponen la laicidad al cristianismo, que de hecho lo asimila en su espíritu. También en otros lugares se definen como laicos, sin sospechar el origen cristiano del término.

Vida de Jesús, Ernest Renan

En su imprudencia, estos grupos revolucionarios rechazan el apoyo de la Iglesia y de las fuerzas cristianas frente a una milicia fundamentalista totalitaria cuyo peligro no perciben. Afirmando ser de izquierdas, progresistas, liberales o laicos, están convencidos de que pueden resolver todos sus problemas con una varita mágica. Desgraciadamente, la diáspora pone en sus manos enormes sumas de dinero para lograr objetivos completamente utópicos. Los efectos comienzan a sentirse en las universidades y son un presagio de lo que se avecina en las elecciones legislativas que se efectuarán dentro de unos meses. Esto recuerda a situaciones similares en Irán en los años 70 y 80, enfrentado a una entidad ultrarreligiosa idéntica a la que nos amenaza y que de hecho ha generado.


Los deseos de progreso e igualdad pueden movilizar fácilmente a los jóvenes. Soñamos con un mundo mejor y una sociedad perfecta. Para ello tenemos que derribar todos los pilares de la sociedad actual. Esta fantasía ha sido la de la izquierda iraní desde la década de 1920, pero especialmente después de la fundación de Hezb-e Toudeh (el partido de las masas) en 1941. Este movimiento político constituyó la reunión de élites e intelectuales de izquierda, a la que se unieron las masas trabajadoras. Su ideología se definió como comunista y marxista-leninista. Establecido firmemente en Isfahán, Hezb-e Toudeh tomó las universidades como el centro de su militancia revolucionaria. Entonces fue allí donde la izquierda, vista como una fuerza de progreso y cambio, ganó sus primeras batallas contra el sistema tradicional. La clave fue no terminar en un enfrentamiento con el clero chiíta. Esto condujo al triunfo de la revolución que, en enero de 1979, logró expulsar al chah del país. Los primeros tiempos fueron tiempos de euforia con la liberación de presos políticos y con promesas de modernización. Sin embargo, ya en 1981, el Partido Republicano Islámico destituyó al presidente Bani Sadr, partidario de la laicidad. Fue aquí donde los pasdaran (comités revolucionarios armados) lanzaron una caza de brujas contra miles de jóvenes e izquierdistas. Casi todos ellos fueron ejecutados.


Habiendo aceptado hacerse de la vista gorda ante el clero chiíta considerado antiimperialista, el partido Toudeh colaboró ​​inconscientemente con los islamistas. Esta actitud resultó en el encarcelamiento de todos sus líderes en 1982. Posteriormente, 5,000 miembros y simpatizantes de Toudeh fueron arrestados y ejecutados. Fue el establecimiento del régimen totalitario fundamentalista que hasta hoy somete al pueblo iraní al terror. Las ejecuciones continuaron hasta 1988. Quienes lograron escapar de arrestos y purgas tuvieron que elegir entre el exilio y la sumisión al islamismo radical de los mulás.


En el actual enfrentamiento, las universidades del Líbano están reviviendo un escenario similar. Allí donde los partidarios del laicismo y del cambio se anotan victorias sobre las fuerzas seculares (n. del t. laicidad) de la derecha cristiana, están despejando el campo y marcándolo en beneficio, a menudo a su pesar, del avance de la República Islámica.



[1] N. del t.: en español se suele distinguir entre «laicidad» y «laicismo». «Laicidad»: Principio que establece la separación entre la sociedad civil y la socieda dreligiosa. «Laicismo»: Independencia del individuo o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa, y ordinariamente refiere a una hostilidad o indeferencia contra la religión. Terminó original francés utilizado en el articulo es: laïcité.

 

Leer el artículo en francés (texto original): Les slogans laïcs au service du fondamentalisme


Leer el artículo en inglés: Secular slogans in the service of fundamentalism


Leer el articulo en árabe: الشعارات العلمانية في خدمة الأصولية

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