ABAD

Por: Alberto Meouchi

El término Abad se utiliza para designar ya sea al responsable de un monasterio autónomo sui iuris, o al superior general de una orden monástica.

En la tradición monástica primitiva se usó para designar a un monje experimentado y para el director espiritual de aquel fiel que quisiera “salir del mundo” para adentrarse en el ámbito monacal.

Al Abad se le refería metafóricamente como el “buen pastor”, el “pastor fiel”, el “médico sabio”, el “piloto cauteloso”, el “vigilante en la tormenta”, el “que tiene a Cristo por modelo” o el “representante de Cristo”. Estos epítetos reflejan la dignidad y santidad que caracterizó a los primitivos abades.

Al comienzo, en la Iglesia Maronita, no había órdenes monásticas ni congregaciones religiosas o federaciones de monasterios bajo la obediencia de un Abad. Hasta finales del siglo XVII todos los monasterios maronitas fueron autónomos y dependían directamente del patriarca, por lo que el término Abad, en el sentido actual, se usó después de la reforma monástica que se dio con la fundación de la Orden Libanesa Maronita en 1695. Antes de esta fecha el monje maronita era un monje de la Iglesia Maronita y su único Abad era el patriarca.

Debe recordarse que en la Iglesia Maronita a veces había lo que se conocía como el Abad-Obispo, quien era el responsable de los monasterios que él mismo, como obispo, erigía en su diócesis.

En 1732 con la aprobación de la Santa Sede de la Reglas y Constituciones Monásticas de las Órdenes Siro-Maronitas, al superior general de una orden, o congregación o instituto religioso se le denominó como Abad General, título de una gran dignidad en la Iglesia, y eran un cargo vitalicio. Mientras que al superior local se le denomino Abad del monasterio, siempre y cuando recibiera la bendición abacial de manos del patriarca, título que constituía –y constituye– una dignidad puramente honorífica.

Todas estas innovaciones introducidas en la Iglesia Maronita fueron confirmadas por el Sínodo de Monte Líbano en 1736. Desde entonces el término Abad se hizo familiar en el lenguaje monástico para designar al responsable de superiores generales de las ordenes monásticas maronitas y se les permitió el derecho de usar la mitra, el anillo, el báculo y la cruz pectoral.

Bibliografía:

MAHFOUZ, Joseph, «Abbé» en HAGE, Louis (dir.), Encyclopedie Maronite, I, Liban: USEK, 1992.

Ver voces:

ABADESA; HISTORIA DE LA IGLESIA MARONITA; IGLESIA MARONITA; ORÍGENES DE LA IGLESIA MARONITA; VIDA MONACAL EN LA ANTIGUA SIRIA, TIPOS DE.

Cómo Citar:

MEOUCHI, Alberto. Diccionario Enciclopedico Maronita. Chihuahua, Mexico: iCharbel.editorial (2019). Sitio web: www.maronitas.org