MANDYLION (μανδύλιο)

Por: Alberto Meouchi

Es una palabra griega –μανδύλιον– derivaba del arameo ܡܰܢܕܺܝܠܴܐ (mandilo) que significa paño, tela, toalla, mandil o delantal, y está reservada para referirse al Lienzo de Edesa en donde quedó impreso el rostro de Nuestro Señor Jesucristo según la Leyenda de Abgar, rey de Edesa. También es conocido bajo el nombre de Tetradiplon –τετραδιπλόν–, término que significa que el paño es “doblado en cuatro”.

El Mandylion (i.e. el Lienzo de Edesa) se considera el primer icono del cristianismo, pues se “pintó” (o se imprimió milagrosamente, según sugiere la Leyenda de Abgar) en vida de Jesucristo, y antes de su Pasión.

La característica propia de esta imagen, por ser impresa antes de la Pasión de Cristo, es que carece de marcas de violencia, golpes o sangre, como ocurre con los lienzos del “Icono de la Verónica” o del “Santo Sudario” (i.e. el Síndone de Turín o Sábana Santa) en donde las marcas de la violencia son evidentes.
Se piensa que la pieza original se conserva, actualmente, en la ciudad del Vaticano en la Capilla Matilde, aunque pudiera tratarse de una copia creada en el siglo V, pues a lo largo de la historia ha sido documentada con eventos que pudieran sospechar que se perdió. Sea la original o no, se conserva como pieza de venerable antigüedad, aunque no como pieza única, pues existe otra pieza similar, en Génova, en la Iglesia de san Bartolomé de los armenios.

Concediendo que el Mandylion fuera milagrosamente pintado en el siglo I “no por mano de hombre” ( άχειροποίητος [ajeiropoiētoz] ), sino un “icono hecho por Dios” ( θεότευχτος εἰκών [theoteujtoz eikōn ] ), aún, así, se halla envuelto en la leyenda y en el mito (J. Habbi, 2007).

La primera vez que se habla de él fue en la Doctrina de Addai (del siglo III o IV), cuyos testimoniales se remontan a manuscritos de los siglos V y VI, y en la Historia de la Iglesia (Ἐκκλησιαστικὴ ἱστορία [HE I, 13; II, 6-7] ) de Eusebio de Cesarea (s. III-IV).

Tal vez el hecho de que Edesa (actual ciudad de Urfa, Turquía) fuera conquistada por los musulmanes en el año 639 permitió que el Mandylion se salvara de su destrucción durante las luchas iconoclastas que devastaron a tantos iconos en el Imperio Bizantino.

En el año 944 fue intercambiado como precio para la libertad de un grupo de prisioneros musulmanes, y fue llevado de Edesa a Constantinopla para ser colocado por el emperador Romanos I Lecapeno con gran solemnidad en la capilla del Pharo del Gran Palacio Constantinopolitano, permaneciendo ahí hasta el gran saqueo de los cruzados francos en el 1204 que se lo robaron para llevárselo a Paris a la Sainte Chapelle de donde desapareció durante la Revolución Francesa (1789-1799).

Existen, sin embargo, otra versión, fruto de una leyenda árabe, que afirma que, durante la conquista sasánida del año 609, el Mandylion fue tirado al pozo de la mezquita de Edesa, quedando ahí sepultado, pero se conservaron un par de copias de la misma. Así lo que se llevaron a Constantinopla serían dos copias, y no una original con su copia (A. Palmer, 2009). De las dos copias, una de ellas fue donada por el emperador Juan VII Paleólogo (1341-1391) a Leonardo Montalado de Génova y reservada, hasta la fecha, en la Iglesia armenia de san Bartolomé de esa ciudad. Y la otra copia fue enviada a Roma para ser puesta en la basílica menor de san Silvestro in Capite, y, en el siglo XIX, ser trasladada a la capilla de Matilde por Pio IX en donde, hasta ahora, es resguardada (S. Gaeta, 2010).

Aunque mas inverosímiles, hay otras versiones distintas del origen del Mandylion ajenas (o al menos distantes) a la tradicional Leyenda de Abgar, como la recogida en un sermón de Gregorio Refrendario (ca. 945), en la que refiere que el lienzo se imprimó con el sudor –mezclado con la sangre– de Cristo durante su oración en el Huerto de los Olivos antes de ser apresado (Flusin, 2011); o la versión de que el Mandylion corresponde a la toalla que usó Jesús para secarse después de ser bautizado por Juan en el río Jordán. Se añade, incluso, que quedó el lienzo impreso en un teja llamada Keramion (Κεραμειών), “La Cerámica”, en griego (M. Guscin, 2003).

Bibliografía:

Doctrina de Addai (recuperado de http://www.intratext.com/IXT/ENG0853/_P2.HTM en 2018); FLUSIN, Bernard, «L’image d’Édesse, Romain et Constantin», en MONACI, Adele (ed.), Sacre impronte e oggetti «non fatti da mano d’uomo» nelle religión. Atti del Convegno Internazionale, Torino, Alessandria: Edizioni dell’Orso, 18-20 maggio, 2010. (recuperado de http://www.unito.it/unitoWAR/ShowBinary/FSRepo/X033/Allegati/sacre_impronte.pdf); GAETA, Saverio, L’enigma del volto di Gesù. L’avventurosa storia della sindone segreta, Milano: Rizzolino, 2010; GUSCIN, Mark, «La Síndone y la imagen de Edesa, investigaciones en los monasterios del Monte Athos (Grecia)», Revista CES Linteum 34,(enero-junio 2003) (recuperado de http://www.sabanasanta.org/archivosiconos/sindoneedesamarkguscin.pdf); PALMER, Andrew, The Logos of the Mandylion: Folktale, or Sacred Narrative? A New Edition of The Acts of Thaddaeus With a Commentary, Beirut: Ed. L. Greisiger, C. Rammelt and J. Tubach 2009); SCAVONE, Dan, The Shroud of Turin: Opposing Viewpoints (Great Mysteries), New York: Greenhaven Press, 1989; The Teaching of Addai. Syriac text reproduced from edition by PHILLIPS., G. London, 1876. Translated by G. HOWARD. Pp. ix+117. (SBL Texts and Translations, 16, Early Christian Literature Series, 4), Chico, California: Scholars Press, 1981; WILSON, Ian, The Shroud of Turin, United Kingdom: Book Club Associates, 1978.

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Cómo Citar:

MEOUCHI, Alberto. Diccionario Enciclopedico Maronita. Chihuahua, Mexico: iCharbel.editorial (2019). Sitio web: https://www.maronitas.org


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